El Café, el Intercambio Desigual y una Posible Respuesta: Una Perspectiva desde la Geografía Económica.

La cafeína actúa como estimulante en el sistema nervioso central aumentando los niveles de alerta. Esta droga es consumida principalmente a través del café. Las grandes compañías multinacionales le han sacado partido a este detalle adictivo. Así, una taza de café resulta en un negocio excelente al este ser un estimulante adictivo… pero legal. Para tener una idea, si una persona adquiere la costumbre de beber una taza de café (digamos 8 oz.) al día esta tomará sobre 20 galones de café al año, necesitando más de diez arbustos de cafeto para producir el preciado líquido. Entonces, no es casualidad que el café sea uno de los principales productos comercializados globalmente.

El café puede ser el ejemplo máximo de la creciente interconexión de lugares y personas a través del mundo mediante procesos económicos, políticos y culturales: la globalización. El café es nativo de África, posiblemente de Etiopía, llevado alrededor del mundo a través de exploraciones, conquistas y colonizaciones. Los imperios vieron crecer sus arcas por medio de la mano esclava en las plantaciones coloniales. Lamentablemente, la comercialización global del café se ha caracterizado por el mismo patrón de explotación. Es decir, la comercialización del café se ha caracterizado por un intercambio desigual.

Las áreas productoras de café se encuentran en zonas rurales tropicales mientras que las principales áreas consumidoras de esta bebida se encuentran en áreas urbanas y que van más allá del cinturón tropical. De igual manera, países en el cinturón tropical son los productores mientras que los países consumidores son aquellos mayormente al norte del trópico. El patrón geográfico es muy sencillo de distinguir: en general, los países menos desarrollados lo producen mientras que los países más desarrollados lo consumen. El consumo de café ha incrementado aproximadamente en 1.2 por ciento desde 1980 llegando, en años recientes, al 2 por ciento.

Así, no es de extrañar que el valor futuro del café, al ser comercializado mundialmente, sea especulado en las bolsas de valores (mayormente) de los países consumidores. El mercado global de café está lleno de contradicciones. Por ejemplo, muchos países productores de café han estado cosechando este fruto como su única salvación económica. Sin embargo, si se aumenta la producción entonces generará menos ganancias. De igual manera, cuando el precio en el mercado global resulta en un alza los productores siembran más cafetos los cuales tardan tres años para comenzar a dar frutos y cuando esto sucede los mercados se saturan y el precio del café en el mercado global baja. Todo esto según la ley de oferta y demanda.

Y mientras todo esto sucede los consumidores se preparan a pagar más por una taza de café mientras los productores, el campesinado, debe aceptar menos por su cosecha. En otras palabras, la disparidad de este intercambio se mantiene cuando a nivel global baja el precio del producto pero el precio por taza se mantiene igual. Pero claro, esto solo aplica – al parecer – al producto adquirido del campesinado y no a la bebida vendida en las urbes. Más aún, para el detallista de café el costo de este producto no es significante pero para el productor hace una gran diferencia.Por ejemplo, mediante cálculos conservadores, podemos estimar que un productor de café puede recibir aproximadamente, digamos, dos dólares cincuenta centavos ($2.50) por libra de café. Sin embargo, para el detallista que lo vende en algún local estilizado, como Starbucks, la historia es diferente. El detallista puede vender alrededor de 50 tazas de café por cada libra de café el cual puede vender en, digamos $2.50, lo cual le genera algunos $150. Claro, todo depende del tamaño de la taza (grande, mediana, pequeña) y del tipo de café que se vende al consumidor (Latte, Mocha, Cappuccino, Macchiato, Espresso y otros).

Sin embargo, debemos tomar en cuenta que este patrón se aplica mayormente a compañías transnacionales que establecen una operación de producción significativa donde adquieren el grano y fuera de su país base. Es decir, aquella actividad económica relacionada a la extracción de un recurso, en este caso, los granos de café, los cuales son utilizados como materia prima. Por ejemplo, los granos de café son menos costosos que una taza de café servida en Starbuck’s. Así, compañías localizadas en Washington, EE.UU. venden café en EE.UU. pero lo adquiere en el cinturón tropical y pueden generar millones de dólares en ganancias. Un ejemplo de esto es Nestlé quien hoy día controla más del 45 por ciento del mercado mundial. Estas grandes compañías no conocen el productor de café y estos productores están sujetos a las condiciones del intercambio desigual.

Esta situación nos lleva a pensar sobre las condiciones de trabajo de nuestros caficultores. Por ejemplo, en Puerto Rico, la mayor compañía en la industria del café es “Coffee Roasters” la cual pertenece al conglomerado CC1 encabezado por el presidente de “Coca-Cola Puerto Rico Bottlers”, Sr. Alberto de la Cruz. “Coffee Roasters” incluye las siguientes marcas: Café Yaucono, Café Crema, Café Rico, Café Rioja, Café Encantos, Alto Grande, Adjuntas, Expresso and Yaucono Selecto. Primeramente, esto nos lleva a preguntar: ¿existe alguna relación entre la industria del café y la industria de las gaseosas como la Coca-Cola? La contestación a esta pregunta nos lleva a relacionar la cáscara o piel de la semilla del café. Esta se utiliza para proveer de cafeína a este tipo de bebida. Resultaría en un negocio increíble para el conglomerado pues, además del café, seguramente comercializarían con la cáscara o piel de la semilla para proveer de cafeína a ciertas bebidas como la Coca-Cola.

De hecho, es tan buen negocio que desde 2008 este conglomerado ha invertido sobre 80 millones de dólares. En Ponce, luego de una serie de inversiones, “Coffee Roasters” ha añadido 150 empleos además de apoyar, de alguna forma, miles de caficultores en la isla según indica Caribbean Business. Sin embargo, a pesar de los grandes números es necesario preguntarnos: ¿cómo estas medidas – la inversión de millones de dólares, los empleos creados y el apoyo a miles de caficultores – impactan económicamente a la mayoría de la población trabajadora? Naturalmente, el salario devengado por todos los actores no es distribuido en partes iguales. Los inversionistas, los administradores, los trabajadores en la torrefactora, los caficultores y otros envueltos en este proceso devengan distintos salarios y eso es de esperar bajo este tipo de estructura económica y comercial pero ¿cuán marcada son estas diferencias? ¿Es posible un nuevo modelo de negocios para que, al menos, el genere una entrada mayor de dinero?

Es posible que el caficultor tenga una opción para incrementar sus ganancias. Sin embargo, para esto, el caficultor debe diversificarse. En otras palabras, el caficultor debería incurrir en el sector terciario de la economía. El sector secundario y terciario de la economía es aquel dedicado a añadir valor al producto y la venta de bienes y servicios ofreciendo un espacio de ocio o intercambio cultural respectivamente. En este caso, el caficultor que está centrado en el sector primario de la economía (donde se extrae el producto directamente de la tierra) necesita añadir valor a su producto primario y venderlo directamente al cliente. El producto primario sería el grano de café y el valor añadido sería la taza de café el cual, a la vez, pasa a ser el bien de consumo adquirido por la clientela. De esta forma, el caficultor puede controlar, en cierta medida, múltiples sectores de la economía generando más ganancias.

Tomemos el ejemplo de Hacienda San Pedro Coffee Shop, la cual cuenta con su propia hacienda cafetalera. La posibilidad de incrementar las ganancias consta no solamente de vender el grano de café empacado (sector primario de la economía) sino de añadirle valor (a los granos de café) y vender el bien de consumo (la taza de café – latte, mocha, etc. -) directamente al cliente. Las ganancias para Hacienda San Pedro muy bien pueden aumentar por medio de su Hacienda San Pedro Coffee Shop. Claro, la pregunta sigue en pie, ¿al aumentar las ganancias aumentaría el sueldo de los caficultores? Puede ser, si Hacienda San Pedro es manejada de principio a fin por una familia. Sin embargo, independientemente de la contestación, se puede argumentar que la incursión de Hacienda San Pedro y otras haciendas en el sector terciario de la economía ayudaría, al menos, a recuperar alguna parte de las ganancias y ponerlas en manos de los empresarios locales y, posiblemente, caficultores en lugar de un conglomerado que, tal vez, no tiene ningún tipo de contacto con la tierra.

Claro, “Puerto Rico Coffee Roasters” abarca toda la isla pero esto no quiere decir que las pequeñas haciendas puedan encontrar un nicho en algún mercado local. Digamos que Hacienda Pomarrosa (una finca con varias cuerdas, de carácter familiar y producción artesanal, localizada en Ponce) se diversifique con un Coffee Shop, por ejemplo, cercana a la plaza de recreo de Ponce y logre cautivar un mercado local. Sin duda alguna esta lograría ver aumentar sus ventas y ocupar un nicho en el mercado nacional. De igual modo, podríamos hablar de un proyecto mucho más sustentable ya que estos productores venderían su propio café. De igual modo esto significaría a una reducción en la pues se estaría adquiriendo el grano no solamente en Puerto Rico sino en el mismo municipio.

La posibilidad de un intercambio más equitativo es real. Sin embargo, no todos los caficultores tienen la oportunidad de establecer este tipo de negocio por alguna razón. Tampoco, la incursión de las haciendas en el sector de bienes y servicios es una garantía de que las manos que recogen el grano recibirían un ingreso más justo. No obstante, a una escala mayor (a nivel nacional) puede existir una distribución más equitativa del mercado en donde múltiples haciendas en manos criollas puedan tener acceso al mercado en lugar de ver una compañía dominar la mayor parte del mercado nacional.

José R. Díaz Garayúa, Ph.D. (2008, Ph.D. Geografía, Kent State University)

Catedrático auxiliar visitante en Coppin State University en Baltimore

http://faculty.coppin.edu/pages/Jdiaz-Garayua

El lector puede ver más sobre el intercambio desigual en:

www.ico.org
http://news.bbc.co.uk/2/hi/6637995.stm
http://news.bbc.co.uk/2/hi/business/1488758.stm
http://www.caribbeanbusinesspr.com/news03.php?nt_id=57482&ct_id=1
Newson, J., Newson, G., Freelance Film Partners, British Broadcasting Corporation, Films for the Humanities & Sciences (2004) Tales from the Global Economy: The Cappuccino Trail. Princeton, NJ

Leave Your Comments »

Related Posts